mayo 08, 2015

El tlacuache y el coyote. Cuento tsotsil

Desde que se nos planteó a inicio del semestre el proyecto final del vídeocuento me entusiasmó bastante por diversos motivos. El primero, me hizo recordar mi etapa como estudiante de licenciatura y los proyectos de animación y edición de vídeo que realicé en ese tiempo. Segundo, es curioso pero desde antes de entrar a la especialidad tenía el deseo de volver a hacer animación pero trabajando con un cuento, de hecho había contactado a mi compañero de universidad con quien hacía mancuerna para hacer animaciones en 2D y 3D para ver si hacíamos un cuento mixteco. Así que cuando se dio esta oportunidad me alegró mucho realizar un trabajo de esta naturaleza. 

Todo el proceso fue muy interesante, desde la búsqueda y selección del cuento, proponer la técnica de ilustración y animación y comenzar la planeación de cómo lo llevaríamos a cabo.

Este tipo de proyectos son muy enriquecedores, uno porque nuestro espíritu creativo sale a la luz y dos porque se saca provecho de las habilidades que cada uno de los integrantes del grupo tiene. Desde que ingresé a la Especialidad siempre he pensado que tenemos un grupo muy rico en experiencias y saberes, que somos un grupo multidisciplinario y debemos sacar provecho de ello. Esta experiencia colaborativa precisamente es el resultado de esta diversidad cultural. El fruto una diversidad de relatos originados en la tradición oral de los zoques, tojolabales y tsotsiles. 

El cuento de El tlacuache y el coyote, llegó a nuestras manos gracias al taller de literatura “Cuenta cuentos” (2002) que realizaron Christine Hüttinger y María Luisa Domínguez (2010) en la Escuela Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista ESRAZ en Oventic.

La historia nos pareció atrayente y con posibilidades de crear simpatías en el público infantil. Después nos planteamos como realizarla, en esta etapa intervino gratamente la mano de Sandy Morales como ilustradora y creadora de los personajes, para después darles vida en animación con el programa Flash y grabando las voces de nuestros dos protagonistas, para lo cual nos propusimos que fueran voces de niños quienes los personificaran, Amelí y Bruno lo hicieron espléndidamente. La selección de la narradora fue la que nos tomó más tiempo, fue un ir y venir, la respuesta estaba en un miembro del mismo equipo, Verónica. La adaptación y el guión fueron fundamentales en esta etapa para fijar el énfasis y los tiempos de la narración. Alma, Julie, Verónica y una servidora poco a poco fuimos dando con todos los demás elementos que constituyeron este vídeocuento.

Quiero pensar que atinamos en la selección de la historia y su materialización en vídeo. Por lo pronto mi hijo de 5 años no se cansa de verla. 

Gracias Alma, Julie y Verónica, equipo Chirmol.

Gracias por el reto Dra. Garzón. 

Carlos, comunidad Cotsiln’am
Pedro, comunidad Magdalena
Víctor Manuel, comunidad Xuxch‘en

Referencia:

Hüttinger, C. y Domínguez, M. L. (2010) Lo que cuenta el tlacuache... Tres cuentos tsotsiles entre mito y literatura. Fuentes Humanísticas, 22(40), 131-155. Recuperado de
http://zaloamati.azc.uam.mx/bitstream/handle/11191/2272/Lo_que_cuenta_el_tlacuache_40_10.pdf?sequence=1


mayo 01, 2015

Confusión

El coloquio que se presentó ayer me permitió darme cuenta de que tanto mis compañeros como yo tenemos un punto más en común. Existe una gran confusión entre objetivo general de investigación y objetivo general de la propuesta didáctica. Creo, sin afán de eludir mis propios errores, que esta situación se generalizó precisamente porque desde un inicio no hemos sido ni sistemáticos ni ordenados en cuanto a una investigación se refiere. Esta situación, considero que probablemente se deba a que la clase de Metodología, clase que debería ser ordenada y sistemática, no lo fue. 

Desde inicio de cursos se nos indicó que planteáramos un proyecto tentativo para la tesina, se nos dijo que seleccionáramos un grupo para hacer la investigación acción participativa, pero en ningún momento se nos indicó el paso a paso de dicha metodología. Propusimos nuestros proyectos y el grupo con el cual trabajar por mero empirismo. Se nos indicó que registráramos todas nuestras observaciones para realizar un diagnóstico/contextualización. Pero hasta la mitad del semestre, por las propias dudas del grupo se nos comenzó a explicar como llevar a cabo dichos registros. En resumen, la clase de Metodología resultó ser una extensión de la clase de Sociología, y viceversa. 

Cuando yo estudié la licenciatura en Diseño Gráfico, el primer semestre también nos enseñaron diferentes metodologías para solucionar problemas de diseño. Se nos explicaba el paso a paso, se proponía una problemática a resolver con dicha metodología y sistemáticamente la seguíamos.

Casi al final del semestre comienzo a comprender de qué va la IAP, más por la intervención de otras profesoras de la especialidad. Ahora también haré lo posible por investigar por cuenta propia de que trata esta metodología. Por lo pronto comparto un documento que me está sirviendo de orientación para poder plantear de manera más acertada mi propuesta, saludos.

Martí, J. La investigación - acción participativa. Estructura y fases. Recuperado de: http://www.redcimas.org/wordpress/wp-content/uploads/2012/08/m_JMarti_IAPFASES.pdf